6/17/2012

El vagabundo de Chaplin


La búsqueda  de AFILIACIÓN

En la entrada anterior mencionaba los diferentes motivos que según Beatriz Valderrama, nos mueven a actuar en la vida. 
La sorpresa fue que recibí muchos pedidos acerca de la descripción de cada uno de esos motivos, así que acá va el primero.
 Los seres humanos somos, ante todo, seres sociales y por ello ponemos nuestra energía en establecer, mantener y recuperar relaciones.
Según Valderrama, cuando el sentido de AFILIACIÓN es uno de sus principales factores de motivación, la persona buscará la aceptación de determinados grupos, que para ella son significativos. El individuo encontrará sentido siendo parte de un colectivo.
Quienes se motivan de esta forma se caracterizan por darle excesiva importancia a la opinión de esos otros significativos y harán lo necesario para evitar el rechazo.
Muchos grupos de autoayuda se basan en este motivo, ya que tanto la ansiedad como el dolor son disparadores del sentido de afiliación.

Con frecuencia el afecto de esos otros significativos (pareja, amigos, etc.) hace que la persona mejore su nivel de autoestima, aumentando su potencial interno. Tener una red de contención y afecto ayuda a superar crisis vitales y es por ello que sentirnos queridos es un factor indispensable para alcanzar la plenitud y la felicidad.
Son personas que confían en sus relaciones y esperan reciprocidad en el trato y esta es una de sus fortalezas al momento de relacionarse con los demás, sin embargo eso mismo puede también convertirse en una debilidad.
El sentido de afiliación influye directamente en lo que recibimos del otro, ya que una persona con bajo sentido de pertenencia tiende naturalmente a elegir ambientes más hostiles y a provocar el desapego de los demás con su manera de actuar. Mientras que las personas con un alto sentido de pertenencia modelan entornos más afectuosos y con un grado de lealtad mayor.
El trabajo en equipo se ve MUY favorecido por el sentido de afiliación, ya que favorece la sinergia.
El lado negativo del sentido de afiliación, tiene que ver con la presión del grupo al individuo, llegando a veces a la despersonalización para complacer las demandas del grupo (es el caso de las pandillas con ritos de iniciación); o de los prejuicios que desarrollan los grupos con los individuos que no pertenecen.
Es vital recordar que QUEREMOS -y no que “necesitamos”- agradar a alguien u obtener su afecto y que nuestro sentido de afiliación es una opción; pero que si no ocurre, nuestra vida seguirá su curso.  Esto nos permitirá no caer en las redes  de personas que haciendo uso del afecto, sólo buscan manipularnos para alcanzar sus propios fines.

Te sentís identificado?

Saludos!
Mónica