La búsqueda de
AFILIACIÓN
En la entrada anterior mencionaba los diferentes motivos que según Beatriz Valderrama, nos mueven a actuar en la vida.
La sorpresa fue que recibí muchos pedidos acerca de la descripción de cada uno de esos motivos, así que acá va el primero.
Los seres humanos somos, ante todo, seres sociales y
por ello ponemos nuestra energía en establecer, mantener y recuperar
relaciones.
Según Valderrama, cuando el
sentido de AFILIACIÓN es uno de sus principales factores de motivación, la persona
buscará la aceptación de determinados grupos, que para ella son significativos.
El individuo encontrará sentido siendo parte de un colectivo.
Quienes se
motivan de esta forma se caracterizan por darle excesiva importancia a la
opinión de esos otros significativos y harán lo necesario para evitar el
rechazo.
Muchos
grupos de autoayuda se basan en este motivo, ya que tanto la ansiedad como el
dolor son disparadores del sentido de afiliación.
Con
frecuencia el afecto de esos otros significativos (pareja, amigos, etc.) hace
que la persona mejore su nivel de autoestima, aumentando su potencial interno.
Tener una red de contención y afecto ayuda a superar crisis vitales y es por
ello que sentirnos queridos es un factor indispensable para alcanzar la
plenitud y la felicidad.
Son personas
que confían en sus relaciones y esperan reciprocidad en el trato y esta es una
de sus fortalezas al momento de relacionarse con los demás, sin embargo eso
mismo puede también convertirse en una debilidad.
El sentido
de afiliación influye directamente en lo que recibimos del otro, ya que una
persona con bajo sentido de pertenencia tiende naturalmente a elegir ambientes
más hostiles y a provocar el desapego de los demás con su manera de actuar.
Mientras que las personas con un alto sentido de pertenencia modelan entornos
más afectuosos y con un grado de lealtad mayor.
El trabajo
en equipo se ve MUY favorecido por el sentido de afiliación, ya que favorece la
sinergia.
El lado
negativo del sentido de afiliación, tiene que ver con la presión del grupo al
individuo, llegando a veces a la despersonalización para complacer las demandas
del grupo (es el caso de las pandillas con ritos de iniciación); o de los
prejuicios que desarrollan los grupos con los individuos que no pertenecen.
Es vital
recordar que QUEREMOS -y no que “necesitamos”- agradar a alguien u obtener su
afecto y que nuestro sentido de afiliación es una opción; pero que si no
ocurre, nuestra vida seguirá su curso. Esto nos permitirá no caer en las redes de personas que haciendo uso del afecto, sólo
buscan manipularnos para alcanzar sus propios fines.
Te sentís identificado?
Saludos!
Mónica
