Es poco frecuente pensar en función del ser, a nivel organizacional.
La importancia de la identidad y la alineación con los valores en el accionar diario, suelen ser temas que se abordan desde lo personal y que quedan automáticamente excluídos de la vida organizacional. Sin embargo algunos de los problemas más frecuentes que afrontan las empresas, tienen que ver con esto.
Y es que las organizaciones tienen sus propios valores y su propia identidad y al igual que las personas los honran o deshonran en cada una de las acciones que llevan a cabo.
Somos en función de nuestras creencias, pues son ellas quienes determinan lo que consideramos posible o imposible.
La identidad se enlaza directamente con nuestros valores y creencias que son quienes la sustentan, y se nutre de nuestra espiritualidad. Sin embargo dista mucho de nuestras conductas externas.
Nuestro hacer no siempre está en concordancia con nuestra identidad. A veces confundimos el ser con el hacer y terminamos creyendo que nuestras capacidades o conductas determinan nuestras vidas; olvidando que si bien hoy podemos ser incapaces de hacer determinada cosa, poseemos la potencia de aprender a hacerlo.
Nuestro hacer no siempre está en concordancia con nuestra identidad. A veces confundimos el ser con el hacer y terminamos creyendo que nuestras capacidades o conductas determinan nuestras vidas; olvidando que si bien hoy podemos ser incapaces de hacer determinada cosa, poseemos la potencia de aprender a hacerlo.
O más peligroso aún, confundimos la identidad con el entorno o ambiente (el nivel más superficial), cayendo en la tentación de definir nuestra identidad por medio de signos externos como la ropa, el auto o los lugares que frecuentamos.
Cualquier confusión que nos lleve a tomar los niveles inferiores como si fuesen nuestra identidad, implican infelicidad e incomodidad con el propio ser y con la forma de vivir.
De la misma manera, las organizaciones, necesitan aprender a vivir de acuerdo a su identidad y sus valores.
De qué sirven lujosos edificios, impactantes campañas publicitarias en los medios y grandes acciones de relaciones públicas, si esconden empleados insatisfechos, servicios deficientes o escasa preocupación social o ambiental?
Conocemos muchos casos de empresas con escasa integridad y congruencia, sin embargo, me parece más positivo centrarnos en aquellas que SI honran su identidad en su trabajo cotidiano.
De qué sirven lujosos edificios, impactantes campañas publicitarias en los medios y grandes acciones de relaciones públicas, si esconden empleados insatisfechos, servicios deficientes o escasa preocupación social o ambiental?
Conocemos muchos casos de empresas con escasa integridad y congruencia, sin embargo, me parece más positivo centrarnos en aquellas que SI honran su identidad en su trabajo cotidiano.
Saludos!
