Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.
Mahatma GandhiTe propongo que medites un momento acerca de la información a la que estás expuesto a diario.
ü ¿Cuántas veces en un día revisas tu/s cuentas de mail?
ü ¿Cuántos llamados a tu/s celular/es recibes?
ü ¿Cuántos mensajes de texto?
ü ¿Cuántas llamadas a tu oficina?
ü ¿Escuchas algún programa de radio?
ü ¿Lees algún diario?
ü ¿Te sientas a mirar la TV ?
ü ¿Tienes la TV prendida mientras realizas otras actividades?
ü ¿Lees alguna revista?
ü ¿Lees artículos de Internet?
ü ¿Utilizas Facebook, Twitter, Linkedin u otras redes sociales?
Bienvenido al mundo de la saturación informativa!
Hoy día se acuña el término infoxicación para referirse a la saturación informativa de nuestra época.
Un exceso de datos e información que provoca grandes dosis de estrés y ansiedad y que va bloqueando cada vez más nuestra capacidad de priorización y toma de decisiones; sepultando nuestra creatividad bajo un montón de información irrelevante.
Imagina ahora unos días desconectado. Que no puedes? Que tus responsabilidades te lo impiden? Que se acumulan los mensajes?
Lamento decirte que son excusas y que ni siquiera son las más originales que he oído.
Uno de los ejercicios más poderosos que podemos realizar para el surgimiento creativo es la desconexión.
Cuando nos proponen desconectarnos de todo, se genera una gran resistencia interna, que se expresa a través de una amplia variedad de excusas.
Desconéctate por dos días, haz el esfuerzo de darle descanso a tu mente.
Programa una respuesta automática en tu correo electrónico, avisando de tu ausencia y solicitando que por asuntos impostergables se comuniquen a tu teléfono.
Deja los programas de noticias, apaga la TV y la radio y solo nutre tu mente con buena música. Olvida los diarios y las revistas. Si lees, dedícate a esos libros que hace tiempo se acumulan en tu mesa de luz.
Es muy probable que el primer día desees mandarme al demonio, el segundo día quizás comiences a disfrutar de la música, aunque aún habrá sentimientos adversos. Persiste! Los resultados de esta desconexión valen la pena, ya verás.
Estos días de descanso te harán reconectarte con tu fuente interior. Recordarás hobbies olvidados, concluirás con tareas pendientes, retomarás la lectura de cosas que nutran tu alma y tu mente, recordarás el placer de oír buena música, mejorarás el diálogo con tu entorno laboral y familiar y revitalizarás tus relaciones en general.
Verás y escucharás cosas que siempre estuvieron allí y eras incapaz de captar. Al recobrar la quietud, será como si un velo se corriese.
La desconexión echará luz sobre gustos, deseos, habilidades y destrezas que fuiste dejando de lado porque no encajaban con la imagen de ti mismo que buscabas proyectar hacia los demás.
Toma por costumbre hacerlo periódicamente y sin darte cuenta habrás incorporado un hábito saludable y necesario.
Por último, un poco de humor:
Saludos!
Mónica
