9/26/2011

Nuestro soberano: El Cliente.

Hace cosa de un mes, diseñando un curso de capacitación de servicio al cliente, buscaba "algo" que me ayudase a ilustrar el espíritu de mis palabras.
Como suele suceder cuando uno se enfoca en lo que quiere, en respuesta a mi      pedido me llego un mail de Hans Gutierrez con un pasaje de la película: The Ramen Girl (ackerman, 2008).
Acostumbrados como estamos, a ser tratados con displicencia como clientes, solemos hacer lo mismo cuando los roles se invierten y nos toca estar del otro lado del mostrador.
La actitud de servicio, debe ser parte de los valores y la cultura de la organización. Cada área, incluso las que no tienen contacto con el cliente, deben asumir y encarnar que: El cliente es el soberano.
Y cuando hablamos de clientes, poco importa si son clientes externos o internos. Cuando la actitud de servicio es parte de la cultura organizacional, se ve reflejada en cada intervención. 
Algunos tips a tener en cuenta: 
  • Cuando atendemos a un cliente, somos la cara visible de la organización.
  • Un cliente es el fundamento y la razón de ser de la empresa.
  • Somos el cliente. Si el cliente está feliz, nosotros también. Si el cliente está insatisfecho, nosotros también.
  • El cliente es una persona, trátelo como tal. 
  • Un cliente nunca exige demasiada calidad o tiempo. Cada cliente tiene diferentes tiempos y necesidades: entenderlo es nuestra prioridad.
  • El trabajo está bien hecho, solo cuando el cliente así lo dispone.
  • Recabe información del cliente, no haga presuposiciones.
  • La mejor fuente de información para la organización, es el cliente.
  • Haga lo que espera el cliente AHORA y UD. 
    No delegue.
  • Sonría en el saludo inicial, aún cuando se trate de atención telefónica,  por mail o redes sociales. La sonrisa genera endorfinas y produce un estado interno óptimo, que se verá reflejado en nuestros intercambios con los clientes.
  • Que sus gestos sean congruentes con lo que dice.
  • Establezca rapport con el cliente. Acompase su tono de voz y su postura corporal, utilice sus palabras y vea a través de sus ojos.
  • Use un lenguaje amable y educado, no peque de exceso de confianza y deje de lado los tecnicismos (salvo en los casos que el cliente los solicite).
  • No existen los errores, solo la oportunidad de mejorar.
  • Pida disculpas de ser necesario.
Y si aún quedan dudas:
Saludos!

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