Estas semanas han sido apasionantes, para los que disfrutamos de la comunicación.
Hemos asistido como espectadores externos a un escándalo de hipocresía, espionaje, extorsiones y cinismo, de la mano de Robert Murdoch.
Hemos sido partícipes activos (los ciudadanos argentinos), a los equívocos y bochornos de publicistas, propagandistas, encuestadores y políticos.
Nos invade la credulidad ante los llamamientos de Barack Obama a los ciudadanos de los EEUU.
Todos hechos muy lejanos entre si y que sin embargo tienen un factor común: la comunicación.
Y es que con trasfondos diferentes, con motivaciones económicas, de poder, de trascendencia, sociológicas, religiosas o políticas; todas las cuestiones humanas son atravesadas, signadas y determinadas por un eje común: la comunicación.
Es ella quién facilita, obstruye, enaltece o arrastra al fango.
En el principio fue la palabra.
Y así sigue siendo, ya que es nuestro lenguaje y el buen uso que de él hacemos, el que determina nuestro éxito en cualquier empresa.
Escuchando las palabras de la gente común, podrían los políticos desencantados con los resultados de las elecciones, haber revertido el rumbo.
Son las palabras las que programan nuestra mente y determinan los rumbos de acción.
El escándalo londinense se cimentó en décadas de creencias acerca de cómo hacer periodismo, creencias expresadas sin dobleces en algunas declaraciones de Murdoch:
Un monopolio es una cosa terrible hasta que lo tienes.- R. Murdoch
Palabras.
Y es que en el fondo, somos lo que pensamos. Y pensamos en función de un lenguaje.De manera tal que empecemos a prestar atención a las cosas que decimos y que "nos" decimos.
Desde lo político, suelen llamar mi atención las intervenciones de Carlos Reutemann y no porque me interese su figura ni su afiliación; sino por la sencilla razón de su pertenencia geográfica y porque no puedo dejar de reconocer a muchos otros "Loles" del norte de nuestro país en su manera de expresarse y en su reticencia a las palabras floridas y los debates interminables. Un político que hace dos declaraciones de menos de un minuto por año y levanta polvaredas.
Palabras.
No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable. Marco Tulio Cicerón
Palabras.
Mi reflexión de hoy es un intento para que empecemos a prestar atención a las palabras del otro y a las nuestras propias y comencemos a transitar juntos un camino de comprensión; engalanado de la empatía y la imaginación necesarias para ponernos en el lugar del otro, antes de abrir juicios.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas en sus mocasines.
Proverbio Sioux
Una invitación a aprovechar el poder de las palabras, para construir un mundo mejor.Si como se dice nuestro cerebro es el campo de batalla de las guerras del futuro, hagamos pues de él un territorio de paz.
Palabras.
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