Denominamos metaprogramas a los programas internos (filtros) que utiliza nuestra percepción, para determinar a qué cosas le prestamos atención y a cuáles no. Moldeando así, la manera en que preferimos hacer las cosas y las estrategias de motivación que utilizamos.
En nuestra vida diaria, estamos expuestos a una cantidad tan grande de información externa, que nuestra mente, necesita priorizarla y filtrarla para poder operar.
Conocer los metaprogramas de las personas, puede ayudarnos para predecir cómo actuará en determinada circunstancia. Y de la misma manera nos ayudará a saber de qué modo motivar a alguien para que realice una determinada tarea.
Tienes que realizar un trabajo con un compañero de trabajo o estudio y resulta que a él le gusta planificar y detallar la forma en que van a realizar el trabajo, antes de empezar; mientras que tu te pones a trabajar inmediatamente sin realizar una planificación.
Ninguno de los dos está errado, simplemente: tienen diferentes metaprogramas!
Claro que, para determinado tipo de tareas, el metaprograma de tu compañero será una ventaja diferencial, mientras que para otro tipo de tareas lo será el tuyo.
Hace algún tiempo hice referencia a la forma en que nos orientamos en el tiempo y su importancia en la vida personal, en la vida social y en la publicidad.
Hoy voy a referirme a otro dos metaprogramas de motivación y tiene que ver con donde centran su atención las personas:
- Afrontar o hacia las metas: Son personas que buscan lo que quieren, tienen una orientación de tipo positivo, se comprometen y van hacia lo que consideran el éxito. Manejan las prioridades con facilidad y suelen ser proactivos. Aproximadamente el 40% de las personas.
- Eludir o evitar problemas: Se motivan por lo que NO quieren. Buscan alejarse de aquello que consideran nocivo. Suelen ser personas precavidas y se motivan cuando deben evitar problemas y tienen dificultad para expresar sus deseos en términos positivos. Aproximadamente el 40% de las personas.
Hay un porcentaje que varía su orientación, de acuerdo al contexto. Un 20% de las personas.
Hasta aquí es un dato sin mayores implicancias. Pero sucede que los metaprogramas suelen afectar el modo en que nos comunicamos y a su vez en las reacciones de los demás hacia mi comunicación.
Entonces, conocer este dato deja de ser irrelevante y pasa a ser un dato de suma importancia y más en ámbitos como la publicidad, las relaciones institucionales y la comunicación política.
Estos días parecen estar signados por la política, no solo en la Argentina, sino en el mundo.
Vemos con asombro a los "indignados" de España y la forma en que los políticos que parecen funcionar en otra frecuencia del dial. Y sucede que muchas veces no se piensa en términos de lo que el otro expresa y se dan diálogos vacíos, donde ninguno de los actores es capaz de establecer rapport con el otro.
En nuestro país estamos en plena campaña electoral.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por caso, tenemos candidatos con diferentes metaprogramas. El tema radicará en cuáles son los metaprogramas con que los votantes se sientan más a gusto y si ellos sabrán decodificarlo. Y cuáles motivarán al electorado porteño al momento de emitir su voto.
En declaraciones radiales Daniel Filmus, candidato del FPV, dijo:
Las bicisendas "no serán la estrategia principal".
Más adelante, en el mismo reportaje dijo que:
"Macri no trabaja. La gestión en la Ciudad es lacrimógena, terrible. La insensibilidad exhibida (por Macri) es superlativa", remarcó el funcionario.
Pasando el slogan de campaña a una expresión positiva, Filmus podría decir que: Todo es posible.
Por otro lado, tenemos el lanzamiento de la campaña de Mauricio Macri, candidato del PRO, que denota metaprogramas un tanto diferentes:
Dejando de lado las consideraciones de tipo político, los metaprogramas que denotan la comunicación de estos dos candidatos son evidentemente opuestos.
Ahora bien, la forma en que estos mensajes impactan en el electorado es lo que a ellos debiera importarles.
Porque si la ciudadanía de la ciudad de Buenos Aires, está orientada hacia las metas, Filmus y su equipo de comunicación tendrán inconvenientes para enrolar nuevos simpatizantes. Y convengamos que a tan poco tiempo de las elecciones, reforzar la adhesión de quienes ya son votantes del FPV, es desperdiciar recursos.
Si por el contrario, el electorado de la capital tiene una orientación de evitar problemas, Macri podría llevarse alguna sorpresa.
Y cómo detectar cuál es la tendencia del volátil electorado de la Capital, por estos tiempos? Escuchándolos! Algo tan simple y sin embargo cada día más escaso.
Parafraseando a Bill Clinton les diría: Es la comunicación, estúpido!
Saludos!


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