Los seres humanos sólo contamos con nuestros sentidos para conocer el mundo.
Podemos afirmar que no existe una única realidad, sino apenas una interpretación de ella, que es la que elaboramos de acuerdo a nuestra manera única y personal de percibir el mundo.
De allí el fundamental aporte de Alfred Korzybski, el creador de la semántica general, que nos legó el concepto de "mapa y territorio". Donde el mapa no es todo el territorio, sino apenas una representación autoreflexiva de este.
Y si la forma en que percibimos el mundo es única, se debe a que cada uno de nosotros filtra por medio de nuestra atención, los estímulos externos que considera importantes de aquellos que no lo son.
El ritmo de vida, hace que no podamos atender a todos los estímulos que nos presenta el mundo. Y para facilitarnos ese trabajo de filtrar información y estímulos, nuestra mente recurre a ciertas "reglas" que nos simplifican la vida. Son reglas de las que no tenemos consciencia y que sin embargo determinan la forma en que percibimos, atendemos y reaccionamos.
Supongamos por ejemplo que un niño ha sido mordido por un perro callejero. La próxima vez que vea un perro en la vereda, un impulso automático, lo llevará a cruzar la calle. No se detendrá a analizar la peligrosidad o no de la situación, ni a preguntarse si todos los perros son agresivos. La respuesta automática de su inconsciente será: "alejarme del perro que muerde".
Nuestra mente busca simplificar, generalizar, deducir, enmarcar, anclar y priorizar las situaciones que nos presenta la vida, para actuar la mayor cantidad de tiempo de manera automática e inconsciente. Dejando de ese modo la atención consciente disponible para cuestiones que consideramos de más relevancia.
Conocer cómo funciona la atención, es de vital importancia, por ejemplo, en el diseño de centros comerciales, experiencias de servicios al cliente, campañas políticas y publicitarias, comunicación institucional, y hasta en el diseño de las políticas de estado.
A menudo nos preguntamos cómo acabar con la corrupción, un mal generalizado que afecta a todos los estamentos gubernamentales y hasta privados. Sin detenernos a pensar cuáles son los mensajes que alimentan nuestra mente a diario. Cuáles son las señales que nuestra atención simplificó, generalizó, dedujo, enmarcó, ancló, o priorizó?
Acaso podemos esperar otro resultado que no sea el de una sociedad atravesada por la corrupción, el delito y los disvalores, cuando nuestra mente se cansa de simplificar reglas como:
-Roban, pero hacen.
-Hacete amigo del juez.
-Estamos condenados al éxito.
Mensajes que nos seducen a delinquir sin miedo a ser castigados, donde la "viveza criolla" es una -sino la principal- política de estado,
La única forma de revertir este círculo vicioso es comenzar a contrarrestar los mensajes, valores y modelos que comunicamos. Sólo cuando cada uno, desde su lugar, tome consciencia de la importancia de vivir alineados en valores, podremos cambiar nuestros entornos, generando un efecto multiplicador con chances lograr un cambio social duradero.
Aprovechemos el comienzo de un nuevo año para comenzar el cambio.
Saludos!




